3 · ¿De verdad son mis botas?
Yo: «Vamos a girar».
Mis esquís: «Mejor no».
Mis botas: «Te lo dije».
Arregla tus botas, y tus esquís te seguirán.
Si esquiar te ha costado más de lo que debería, algo de esto te sonará.
Lo que me cuentan los esquiadores, cada semana
- Cuesta aprender.
- Te cuesta relajarte y mantener el equilibrio.
- La bota no te da ningún apoyo.
- Encoges los dedos para intentar mantener el equilibrio.
- Sin apoyo ni hacia delante ni hacia atrás.
- El esquí va a su aire.
Los intermedios me cuentan otra cosa: dejan de mejorar, y el terreno difícil, la nieve dura o la nieve profunda empiezan a dar miedo.
«Casi todos se echan la culpa. En mi experiencia, muchas veces es la bota la que no los sostiene».
para revisar tu bota



